Lubricación Vs Refrigeración en mecanizado

Cuando alguien ajeno a nuestro sector, entra por primera vez en un taller de mecanizado, una de las primeras preguntas que realiza es acerca de “ese líquido” que fluye dentro de las máquinas durante el proceso de arranque de viruta.

 

En este breve artículo trataremos de aclarar esa duda, arrojando algo de luz sobre lo crucial y crítico de esa lluvia que cae sobre la gran mayoría de piezas durante su mecanizado, ya sea en centro de mecanizado o en torno.

 

Cuando un pedazo de metal está siendo sometido a un proceso de mecanizado por arranque de viruta, tanto la herramienta, como el propio material, sufren un incremento brutal de temperatura por la fricción de los materiales. Por consiguiente, es preciso tanto refrigerar ambos, como proveer de lubricación para mejorar el rendimiento, al tiempo que evacuar la viruta y proteger a la propia máquina.

 

Existen diferentes tipos de lubricantes, entre los que cabe destacar, aceites puros, y aceites emulsionados con agua.

Los más comunes son los emulsionables, también conocidos como “taladrinas”, donde una base oleosa se mezcla con agua y una serie de aditivos emulgentes, dando como resultado un líquido blanquecino, baña todo el interior de la máquina, con especial énfasis en el binomio pieza-herramienta.

Seguidamente nos encontramos con los aceites puros, productos en base de aceites minerales no miscibles en agua.

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MQL – Lubricación por cantidades mínimas

El mecanizado de metal comprende una serie de operaciones orientadas a la conformación de piezas, mediante la eliminación gradual del material. Esta eliminación, basada en la fricción de la superficie cortante de la herramienta y la superficie de la pieza, genera grandes cantidades de calor. En los procesos de arranque de viruta  se producen, debido a las altas temperaturas, una serie de efectos negativos que afectan directamente a la operación, e indirectamente al proceso de producción y desarrollo de la empresa. Algunos de estos efectos son:

  • el desgaste excesivo de la superficie cortante de la herramienta, acortando la vida de la herramienta
  • la deformación de la superficie mecanizada, afectando a la tolerancia de acabado
  • afectación de la calidad de la pieza
  • alteraciones en la velocidad de producción

La temperatura alcanzada en un proceso de mecanizado va a depender directamente del balance entre la generación del calor y la disipación o evacuación del mismo.

Por esta razón, disminuir la temperatura generada durante una operación de mecanizado es un factor importante y a tener en cuenta. Para lograr esta disminución, se ha optado siempre por atacar el problema ya sea refrigerando o lubricando la operación. Cuando refrigeramos, estamos buscando bajar la temperatura en el punto de corte, además de desalojar mejor la viruta. Cuando lubricamos, buscamos que la operación de mecanizado sea menos costosa, generando de esta manera menos temperatura y desgastando menos a la herramienta. Continuar leyendo “MQL – Lubricación por cantidades mínimas”